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Vista aérea de Huertas y su entorno
Huertas de Ánimas
es una pedanía o arrabal de Trujillo, con una población aproximada de 2.500 habitantes, situada a dos kilómetros de dicha ciudad en zona relativamente llana, aunque de grandes peñascales.

Se ubica al norte de la zona monumental trujillana, en una zona antiguamente conocida como Valfermoso en la que dominaban huertas y pequeños cercados alimentados por pozos donde las diseminadas alquerías fueron agrupándose formando pequeños barrios, en los suelos más pobres para poder trabajar los más fértiles.
Ha tenido un crecimiento notable en los dos últimos siglos, con una población dedicada al sector primario, sobre todo la ganadería, abastecedora de la ciudad de Trujillo.
La expansión ha sido escasamente racional, acumulándose viviendas en grupos diferenciados, y organizándose un mínimo trazado lógico en torno a una amplia plaza, la de España, donde se encuentran los mejores edificios. Estos, en general, son modestos, de uno o dos pisos, de construcción bastante reciente y sin elementos estructurales o decorativos de interés.
Descansadero del Resbaladero
Un lugar característico es el llamado Descansadero del Resbaladero, en plena cañada real de ganados que bordea el poblado. En este punto, tradicionalmente de reunión, antaño se celebraban diversos juegos típicos del mundo rural, es el lugar donde termina la Cañada Real de la Plata o Vizana, que nace en el norte, entre León y Asturias, para unirse a otra gran vía pecuaria que es la Cañada Real Leonesa Occidental que continúa su viaje hacia el sur. Considerándose este lugar, por tanto, como un punto de suma importancia en el mundo ganadero tradicional y nudo de comunicaciones de la trashumancia.
Historia
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Taberna en Huertas

Huertas de Animas es el mayor de los hijos arrabaleros de la ciudad de Trujillo. Curtido a todos los temperos se ha estirado como buen mozo, gallardo y robusto, por el Valle de Valfermoso, que hoy llaman Regajo, en sus afanes agrícolas y ganaderos.
Eran 5.00o los huertanos de Animas, que tenía el padrón de 1960, y cuyo racismo de acusadas aristas campesinas, no pulió la frecuentemente convivencia de la ciudad y cuyas líneas de la gente de la gleba, recias y densas, definen una personalidad étnica, áspera y agreste.
Centenio arriba, su raíz se entraña en los tiempos del cuatrocientos. Hortenses en su origen, en los hortecillos de Valfermoso van apareciendo las alquerías. En cada Haza vive un hormiguero humano, apegado a su bien amada tierra de labrantío. Crecen y se multiplican los huertanos de Animas, trabajando y rezando.
En los prados de Santa Catalina, frailes dominicos levantaron un Convento en el año 1466, van estos huertanos al Convento de los frailes blancos, y van los frailes dominicos a las huertas de Valfermoso.
Sin arrequives ni galas arquitectónicas, los huertanos de Valfermoso, levantaron una ermita que era un exvoto a la Virgen del Rosario por las almas de los difuntos. Prevaleció la piedad del sufragio y dio al arrabal el nombre de Huertas de Animas.
La rústica ermita de arcos túmidos, toscos y recios, sostienen todavía hoy en el bovedaje de mampostería enjalbegada sobre muros anchos y menguados de talla. Ventitres años después de 1466, los dominicos se trasladaron al convento de la Encarnación, lejos de Huertas de Animas y muy cercanos a Trujillo.
Se levantó esta fábrica en un alcácer que la ciudad donó a los ejemplares religiosos y aunque transformado, es hoy colegio de Santiago y Santa Margarita, bajo la sabia y piadosa dirección de Hermanos de las Escuelas Cristianas. Pululaban las generaciones huertanas de animas como renuevos centuplicados por la bendición de Dios.
El pueblo se extendió por la Lancha Nueva, por el Altozano y por el Manzanillo y por el Resbaladero. Y con estos barrios tuvo su barrio Santo con hospital para transeúntes, bajo el patrocinio de San Cristóbal, y tuvo su barrio del Obispo donde estaba la Cilla, que era silo y bodega, donde el Obispo y Cabildo de Plasencia, depositaban los diezmos y primicias recolectados en tierras truxillenses y que es hoy la casa Rectoral con su primitiva tracería, sus caballerizas y su manso.
Las casas, de ellas muchas con guardapolvos y tejaroz en sus puertas, altas y bajas, grandes y pequeñas, corrieron al hilo por largas calles o se arracimaron en rellanos. Para los hortelanos de Valfermoso, continuó la ermita rústica y evocadora siendo casa querida de Virgen del Rosario y monumento perenne de sus afanes cristianos, a favor de sus muertos, pero para los servicios, especialmente sacramentales, acudieron en el siglo XVI a la parroquia de Santo Domingo, que a corto camino del barrio de Animas y al amparo del almenado Castillo, hacía gala de sus primores góticos, sencillos y elegantes.
Parroquianos de Santo Domingo, fueron los arrabaleros Animas hasta que en 1803, se erigió en Parroquia y de templo parroquial sigue aquesta su vieja ermita, ánfora sagrada de añejas tradiciones y secular relicario de las e Huertas de Animas necesita un templo capaz para su pujante vida parroquial. Y este a pesar de tener un valioso suplemento en la capilla del colegio que, el cuatro de febrero de 1901, fundó en este pueblo la piadosa señora Doña Isabel Mateos y Mateos, para educación cristiana de la juventud y que hoy está a cargo de las Religiosas Hijas de los Dolores de María Inmaculada, que en él se instalaron desde el 21 de mayo de 1951.
Servicio de luz, agua y teléfono, urbanización de calles con alcantarillado, grupos escolares, servicios sanitarios con médicos y farmacéuticos propios.
Huertas de Animas es el arrabal mimado de Trujillo, y aunque alguna vez quiso independizarse, como en días de revueltas de mediados del ochocientos, vino a razón y sigue en su menor edad, bajo la curaduría de la madre que le trajo al mundo, con la que hoy se da la mano mediante una gran vía asfaltada y acotada de arboleda y cuyas obras comenzaron en 1954 y tocan a su fin en detalles y ornamentación en estos días.

Guerra Civil (1936/39)

En Huertas de Animas, la militancia en organizaciones izquierdistas era numerosa, el dos de agosto al tenerse noticias de la incursión de las milicias republicanas por el sur de la provincia cacereña y su ocupación en algunos pueblos, socialistas como Ana Bravo Palacios informaron de lo que había sucedido al vecindario, animándolo para que dejase a un lado el temor de las represalias y que saliese a esperar a los suyos que pronto entrarían en Trujillo.
A partir de esas fechas, tal vez utilizando como justificación la supuesta predisposición de la población a apoyar esa incursión de efectivos gubernamentales, los falangistas comenzaron a practicar labores de “limpieza” entre “desafectos” que cursaron verdaderos estragos entre la población.
Para mayor información sobre las consecuencias trágicas de la Guerra Civil en el pueblo lease el artículo: Guerra Civil en la comarca de Trujillo (1936-1939)


Iglesia Parroquial de San José

Originariamente fue una ermita y a principios del siglo XIX pasó a parroquia para lo cual se efectuaron diversas obras que dieron lugar a una multitud de estilos arquitectónicos en el templo.

La fábrica es de mampostería, parcialmente enlucida y blanqueada. Consta de una nave con transepto y cuatro capillas adosadas al lado del Evangelio. Las cubiertas de la nave y brazos del crucero son de cañón con lunetos, sustentada sobre arcos de medio punto que arrancan de pequeñas pilastras prismáticas; el crucero se cierra con cúpulas sobre pechinas, y las capillas laterales y bautismal mediante bóvedas den medio cañón.
A los pies se abre una sencilla portada adintelada, en el lado del Evangelio otra, de ladrillo y de inspiración neorrománica de medio punto y abocinada. En ese mismo costado, unida a la cabecera, se levanta la torre, de planta cuadrada y dos cuerpos, horandádose en el superior vanos de medio punto en cada uno de sus frentes.
Dos inscripciones en el costado norte ilustran alguna de las reformas de presente siglo; en una de ellas, de 1906, consta de reedificación y ampliación del templo; la otra, de 1928, se refiere a la erección de una de las capillas laterales.
Lado de la Epístola: óleo sobre lienzo del siglo XIX, con discreta representación de la Virgen del Carmen socorriendo a las Animas de Purgatorio
Museo Rural Etnográfico
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Museo Rural Etnográfico. Foto: J. Fabregat

A cien metros de la Nacional V, saliendo de Trujillo hacia Madrid, en Huertas de Animas, José Blanco párroco de esta pequeña localidad, ha trabajado intensamente en la construcción y el acondicionamiento de un edificio religioso, la antigua ermita Del Cristo de la Vida, y fue construida cuando el ayuntamiento cedió la finca para la construcción de este edificio de culto, en el que lo ha equipado con recursos propios de los campesinos y artesanos antiguos al que llama Museo Rural Etnográfico.
La obra sociocultural de la Caja de Extremadura, consciente de la importancia de este original proyecto, ha colaborado en la financiación de las obras.La actitud del ayuntamiento se convirtió en ejemplo de colaboración, y siguiendo esta línea todas las personas que han trabajado con su esfuerzo y con su tiempo para continuar la labor lo han hecho de forma totalmente gratuita. Es otro de los encantos de este proyecto. Asegura José Blanco que lo verdaderamente importante es el esfuerzo y los valores que pone cada ciudadano y “no el tiempo de la ejecución”.
Los maestros de obras, los albañiles, los miembros de la escuela taller del lugar que se han encargado de hacer gárgolas en piedra, ventanas con hierro y madera, no tienen ningún tipo de interés económico en la materialización de su trabajo.
El párroco explica con orgullo que el museo se caracteriza porque en un mismo espacio físico se ubican un centro religioso, un lugar ecológico y un espacio cultural que se caracteriza “porque no es un cúmulo de cosas colocadas en una estancia sino que ha conseguido convertirse en una réplica de la evolución de un pueblo”.
Para visitar el museo es necesario seguir un recorrido cronológico y se conseguirán realizar un tranquilo paseo por la Historia. El conjunto del interior del edificio se asemeja a la plaza de cualquier pueblo, pero con la particularidad de que cada casa pertenece a una época determinada.
En el centro, seis pensionistas que un día fueron pastores, han construido dos chozos de monte, tan utilizados en Extremadura. Estas seis personas y el párroco se han encargado de ir a recoger madera de encina, paja, juncos, escobas, taramas que servían como protección para que el ganado no destrozara los “hogares”. En uno de estos chozos vivían y dormían los habitantes de la localidad, el otro servía como despensa, donde se guardaba, sobre todo, los alimentos de las matanzas. Detrás, aparecen otros dos chocitos más pequeños, en uno se solía guardar a los animales, como las gallinas.
El cambio de los materiales utilizados para la construcción de las casas es un claro ejemplo de la evolución. Las primeras se han construido con adobe; de una segunda fase destacan los balcones de palo; el hierro cobra vital importancia en etapas posteriores y, por último, se puede admirar la réplica de una casa perteneciente a un rico feudal. También se ha realizado una imitación de una ermita del pueblo.
En el interior de cada casa se han distribuido distintas estancias que son exactas a las de cada época que se desea reflejar. Todos los elementos expuestos han sido donados por los vecinos de Huertas de Ánimas y algunos lugares colindantes. Blanco asegura que aunque a la gente pueda darle pena desprenderse de ellas, por el indudable valor sentimental, “prefieren guardar sus cosas aquí porque saben que están muy bien cuidadas y que es la única manera de que ni se estropeen ni se extravíen, además, realizan un servicio a la comunidad sin apenas ningún esfuerzo”.
El Museo Rural Etnográfico es ideal tanto para los que quieran recordar sus primeros años de vida como para los que estén interesados en conocer cómo fue la forma de vivir de sus antepasados.
Se han reproducido los sectores más importantes de cada época coma la ganadería ya la agricultura; una escuela perfectamente reproducida, lugares de ocio como las tabernas y un espacio dedicado a los ritos litúrgicos, pero, sobre todo, oficios tradicionales como panadería, serrería, zapatería, fragua, artesanía... Cada uno de los pequeños detalles está cuidadosamente ubicado en el lugar que le corresponde, para que no pierda su sentido.
Uno de los elementos tradicionales que más ha influido en la evolución y en la Historia de la Humanidad y por lo tanto en la vida ordinaria de las personas ha sido la religión, y por este motivo, en el museo tiene un importante espacio dedicado a ella. Indumentaria de sacerdotes, un órgano, estampitas de innumerables santos, crucifijos, utensilios litúrgicos y hasta un ataúd muy antiguo se expone al público.
José Blanco afirma que la religión ha sido muy influyente en el Arte, Arquitectura, Literatura, Filosofía y Ciencias, entre otras materias. El conjunto artístico está dedicado al Cristo de la Vida, a las Huertas de Ánimas y a los mayores y sus oficios.
El párroco y sus colaboradores siguen trabajando para finalizar la otra nave de la que dispone el edificio, pero no se puede prever para cuándo estará terminada. Sólo cabe esperar, pero seguro que merecerá la pena y nos sorprenderá, porque esta exposición “nos habla del Hombre, su concepto del tiempo, su capacidad de sacrificio, su valoración de las cosas”.
Fiestas
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Capea en las fiestas patronales. Foto Vicente Bermudo (c)

El mayor acontecimiento festivo de Huertas de Ánimas se produce en el mes de octubre con la celebración, el primer domingo de dicho mes, del día de Nuestra Señora del Rosario para lo cual la población se engalana y da lugar a multitud de actos: como novenas, ofertorios y procesiones, en el ámbito religioso; o celebraciones deportivas, rondallas y tunas a las damas y reinas electas en la fiestas y capeas con los tradicionales encierros por algunas de las calles.

Personaje ilustre

José Bermudo Mateos. Pintor Nació en 1850 en el arrabal de Huertas de Animas, a dos kilómetros de Trujillo.
Se conocen todavía muy pocas noticias biográficas de este artista. Fue alumno de la Escuela Superior de Pintura de Madrid. Se presentó frecuentemente a las Exposiciones Nacionales desde 1.876.
Entre sus obras hemos de destacar “Una Bacante”, presentada en la Exposición Nacional de Bellas Artes de Madrid, en el año 1.876. En 1.881, presentó a la Exposición Nacional de Bellas de Madrid “Antes del Baile”. En la Exposición Nacional de 1.884, en Madrid, la obra “ Los Mártires” o “Eudoro y Cimodea” y “Los Presentes Para Una Boda, costumbres de la provincia de Cáceres”.
En la Exposición Nacional de Bellas Artes de Madrid, del año 1.887, presentó su obra “Alfonso XII visitando a los coléricos de Aranjuez”. En estas últimas exposiciones citadas, las comprendidas entre los años 1.884-1.887, recibió el artista Menciones Honoríficas. Fue profesor con título de la Escuela Central de Artes y Oficios.
Obtuvo Tercera Medalla en 1.892, con las obras “Los Hijos de Antonio Pérez ante Rodrigo Vázquez” y “ Alegoría del Segundo Centenario de Calderón”, propiedad del Museo de Cáceres, sito en el Palacio de las Veletas. En esta exposición Nacional en el 1.892 se presentaron varias obras suyas, entre las que podemos citar: “Un Cigarro que no arte, Echadora de Cartas, En Guiñol: Los palos del Pierrot, Lección de Baile y Un Ángel Mas”. En las Exposición Nacional de Bellas Artes de Madrid del año 1895 obtuvo Tercera Medalla con la obra “Encomienda de Isabel la Católica”. Fue condecorado en 1899 y 1901.
Pintor esencialmente romántico y costumbrista, con un lenguaje figurativo y dentro del realismo decimonónico, consiguió ciertas calidades por su capacidad de dibujante y suficiente práctica académica.
Obras suyas, que se conservan, son por ejemplo el gran lienzo “Buenos Amigos”, propiedad de la Excelentísima Diputación de Cáceres, presentada a la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1920; obra de corte naturalista pero alejada de cierta afectación y referencias tópicas.
O la obra “! Vaya un Par¡”, propiedad de la Excelentísima Diputación de Cáceres, variante de la presentada en la Exposición Iberoamericana de Sevilla del año 1929 que le valió ser condecorado con la Cruz de Caballero de Isabel la Católica. Es una pintura un poco edulcorada pero con interés, se trata de un paisaje rural amable y descriptivo, con varios personajes, donde la naturaleza, los animales y las figuras, se organizan equilibradamente para conseguir una serenidad que es exaltada bucólicamente por el luminoso y un poco artificial colorido.
En el Museo Provincial de Cáceres hay una acuarela que representa “Una Maja” de 1.881, de corte romántico con la mantilla de blonda y situada en un ambiente al aire libre.
Autor:J.A. Ramos Rubio

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